No invento la pólvora si digo que Argentina
no tiene un sistema de juego. Esa es quizás la característica más importante de
este equipo junto con el talento individual de (algunos) de sus jugadores. No juega a dominar con la posesión ni juega
al contraataque, no presiona constantemente para recuperar la pelota, ni ataca
con los laterales. Puede hacer todas estas cosas en el transcurso de un mismo
partido pero como consecuencia de circunstancias aisladas del juego, no por
diseño o convicción. Su estilo de juego es el No-estilo de juego. Si al fútbol
se lo despoja de la táctica, de la planificación, del estudio del rival, quedan
únicamente las individualidades, un fútbol de patio de escuela donde solo puede
ganar el que tenga los mejores jugadores y esos los tiene Argentina. Es un
fundamento válido la idea de que disciplinar a los jugadores en ciertos
movimientos, esperar que cumplan alguna función específica diferente a la que
corresponde naturalmente a su posición en la cancha es un encorsetamiento de su
talento, una limitación de sus posibilidades. Esto no lo piensa solo Sabella, es
algo que recorre la espina dorsal de todo el fútbol argentino desde hace algún
tiempo, sobre todo desde la explosión de Leo Messi. Argentina no juega así porque
el técnico es Sabella, Sabella es el técnico para que la Argentina juegue así.
Durante mucho tiempo Argentina tuvo entrenadores con
características técnicas muy marcadas, Menotti, Bilardo, Bielsa o Pekerman
podían gustar más o menos, ganar más o menos pero jugaban estilos bien
definidos y los jugadores debían adaptarse a ellos. Pero a partir del fracaso
de Bielsa en el 2002 y de la derrota en el 2006 con Pekerman poniendo a Cruz en
lugar de Messi en la fase decisiva del
partido contra Alemania, se instaló
la idea de que los técnicos en la selección obstruyen con sus ideas el talento
natural de los jugadores y que lo que hace falta son gestores humanos, no entrenadores.
Llego el tiempo de Basile, Maradona, Batista y ahora Sabella. Técnicos sin
estilo de juego definidos, pero con “virtudes” en la gestión del vestuario, que
ha pasado a ser la prioridad. Sabella llegó a la dirección técnica después de
ganar la Copa Libertadores con Estudiantes, en un equipo que heredó de Simeone
y donde se le reconoció como principales virtudes saber equilibrar los egos del
vestuario y ser flexible a los reclamos de los referentes del plantel en
materia futbolística. Un técnico de jugadores. Encajaba justo en el molde que
Julio Grondona imaginaba para el entrenador de la selección. Prueba de esto es
que la principal y más controversial decisión de Sabella es la exclusión de
Tevez, no por cuestiones futbolísticas sino para preservar el ecosistema
psicológico que rodea a Messi.
El
principal peligro para Argentina es que el equipo se parta por el medio. Todo
el mundo observa a la defensa, a la que se nota insegura y falta de jerarquía
en todos sus integrantes salvo Zavaleta. Pero la calesita de nombres que a 24
horas del debut suenan para formar el mediocampo indican que Sabella no se
decide a que va a jugar el equipo. Gago, Biglia y Maxi Rodriguez son jugadores de
condiciones muy diferentes y resulta llamativo que se los consideré sinónimos
para esa posición. Gago viene de no jugar casi nunca, y de hacerlo mal pocas
veces, en Boca Juniors, pero así y todo es el que mejor puede disfrazarse de
volante de creación, una posición que ha desaparecido en el fútbol argentino.
Biglia es un volante de marca y junto a Mascherano, el único fijo en el mediocampo,
formarían un doble pivote y obligarían a bajar a Messi para iniciar las
jugadas. Maxi Rodriguez es un volante polifuncional con mucha llegada pero
también necesita que alguien mas le pase la pelota. La tremenda artillería ofensiva de Argentina
necesita ser alimentada permanentemente por abajo porque la diferencia de
altura con los defensores bosnios anula el recurso al centro. Di Maria es en este momento el único capaz de cocinarse su propia comida, llega en un estado de forma sensacional y
hoy es el más desequilibrante del equipo. Messi y Agüero necesitan que la
pelota les llegue a la puerta del área y estar de frente al arco para hacer
combinaciones a alta velocidad que los depositen delante del arquero. Un
centrodelantero corre el peligro de estorbar en esta misión y mas si se confirma que
no jugaría Higuain y si Lavezzi, que no es 9 y que parado en el área esperando que le
llegue la pelota corre el peligro de ser intrascendente.
Bosnia es un equipo poco conocido y
utilizaremos a la Croacia del debut como modelo para entenderlo. A diferencia
de Croacia, Bosnia no tiene una pareja de mediocentros tan talentosos como Modric y Rakitic.
En Bosnia el talentoso es Pjanic, de la Roma, que es media punta, no tiene
distribución de juego (sabe dar pases, obviamente) y en la Roma se involucra más
en la definición de las jugadas que en la creación. Tampoco tiene extremos tan
rápidos como Olic, pero si tiene un 9 clásico, Dzeko del Manchester City, que
no es Van Persie pero va muy bien de arriba y pesar de su altura sabe jugar por
abajo. Bosnia también tiene, a diferencia de Croacia, volantes de contención
que pueden presionar y entorpecer la salida argentina, esta fase del juego será
clave. Bosnia no va a defenderse en el área, sería un suicidio, sino delante de
los atacantes argentinos, cortándoles la vías de comunicación y abastecimiento
de fútbol. Finalmente Bosnia si tiene un arquero muy talentoso, Begovic del
Stoke City, 1.96, que volverá inútil cualquier intento por arriba y que, a
diferencia del croata Pletikosa, si puede hacer 1 o 2 atajadas milagrosas por
partido. Susic ha adelantado que probablemente juegue con 1 solo delantero así
que no veremos a Ibisevic del Stuttgart y si a Misimovic, el único serbobosnio
del equipo, jugando de volante por la izquierda para abastecer a Dzeko. El mundial de Bosnia empieza la semana que viene con Irán, cualquier cosa que no sea una goleada en contra no alterará sus planes ni dañará su motivaciónArgentina va a tratar que la pelota le llegué rápido al ataque, que las combinaciones espectaculares entre Messi, Di Maria y Agüero rindan frutos rápido y el partido se convierta en una exhibición. Intentará que la pelota pasé la mayor parte del tiempo en el área bosnia y que el resto del equipo, los mediocampistas, los defensores y el arquero aparezcan lo mínimo indispensable en pantalla. Bosnia contrarrestará esto presionando el mediocampo argentino, tratando de secar a Messi y sus amigos arrastrandoló a su característico fastidio y saldrá por las bandas con Pjanic y Misimovic tirando centros para que Dzeko capitalice las dudas de los centrales y algún error, habrá por lo menos uno, de Romero.
El mejor ataque del mundial contra una buena defensa por un lado y un ataque modesto y eficiente contra una defensa muy insegura. Si las cámaras se detienen poco en el mediocampo Bosnia tendrá esperanzas.
Argentina
1 - Bosnia 1
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